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lunes, 20 de agosto de 2012

No es necesario tener genes de Albert Einstein…

No es necesario tener genes de Albert Einstein… 
Una de las principales razones por las que me animé a escribir este breve artículo, es la necesidad que siento de poder compartir contigo algunas cosas que están presentes en nuestros días y que son necesarias reconocerlas. Alguna vez te has preguntado ¿Qué sería de la vida, si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?... pues yo sí, y a veces me e limitado a protestar y lamentarme de aquello que podía haberlo hecho mejor, cuando otros lo hicieron mal… nos pasa a la mayoría. Pero empiezo a comprender que solamente aquel que construye futuro tiene derecho a juzgar el pasado y tristemente somos muchas las personas que todavía no nos hemos animado a construir el futuro, nuestro futuro. Estamos dotados de grandes cualidades que si comenzamos a reconocerlas y potenciarlas nos permitirán generar pequeños cambios favorables para el desarrollo integral del ser humano, por su puesto, que para generar cambios no tienes que hacer cosas extraordinarias, simplemente has cosas extraordinariamente bien, lo que significa que no es necesario tener genes de Albert Einstein para estar obligado a buscar nuevas estrategias que permitan aportar al bienestar de la humanidad y de la creación en general. Hoy en día estamos tan acostumbrados a leer y escuchar de otras personas frases como: “eres un triunfador en potencia”, “tú puedes”, “eres genial”, “tienes el poder”, “eres mágico” “maravilloso”, “superior”, “excelente” y tantas otras frases que nos condicionan a hacer el intento de ser exitosos de momento, pero ante el primer fracaso, nos damos cuenta de la superficialidad y la falta de sustancia de dichas frases, haciendo que nos refugiemos en la típica excusa de que “el éxito es solo para unos cuantos”, y muchas veces decimos: “qué mas da, esa es la triste realidad”. Pero… ¿será esa la realidad?... o tal vez esas frases tan motivadoras, nos inflaron tanto nuestro ego haciendo que este reviente al primer roce que tuvimos en el intento de ser exitosos, dejándonos más desmotivados que antes. Lo cierto es que en una sociedad tan progresista y desalentadora a la vez, estamos casi obligados a aprender y creer en lo grandes o pequeños que podemos ser… De acuerdo a algunas teorías emergentes, se dice que nuestro éxito en gran medida depende de la capacidad que desarrollamos para trabajar en equipo… pero lo cierto, es que “todas las teorías son legítimas y ninguna tiene importancia. Lo que importa es lo que se hace con ellas” *. Algo relacionado al Trabajo en Equipo es lo que quiero compartir contigo en mi próximo artículo… Que tengas un excelente inicio y exitoso desarrollo de semestre.
  *Frase tomada de José L. Borges

lunes, 18 de junio de 2012

LOS BENEFICIOS DE “LEER Y MEDITAR” LA PALABRA DE DIOS
1.     NOS PERMITE VENCER AL PECADO (Lucas 4:8-10 y Salmo 119:9).
Jesús es nuestro modelo y ejemplo. ¿Cómo venció las propuestas de Satanás?. Con la Palabra.
¿Por qué se mantuvo firme ante las presiones?. Porque conocía la Palabra y quería agradarlo a Dios.
¿Por qué pudo rechazar una a una las tentaciones?. Porque conocía la Palabra y quería agradarlo a Dios.



¿Con qué vamos a mantener limpio “nuestro camino”, nuestras vidas?. Con la obediencia a la Palabra. Pero para saber lo que tengo que obedecer, necesito primero conocerlo. Necesito aprender. Y una vez que aprendí y conozco, soy responsable delante de Dios por lo que hago con mi vida.

2.    NOS DA PAZ EN LA AFLICCIÓN (Juan 16:33).
La Palabra de Jesús nos da paz en medio de los problemas. Sus palabras nos alientan, nos dan fuerzas, nos motivan. Sus promesas nos dan esperanza y confianza.
Al conocer la Palabra y creerla en nuestros corazones, ganamos seguridad. Podemos rechazar el miedo, podemos rechazar la soledad ¡porque ya no estamos solos!, podemos estar confiados. La Palabra de Dios se cumplirá.

3.     NOS DA PODER EN LA ORACIÓN (Juan 15:7).
Permanecer significa “quedarme firmemente parado, plantado, en un lugar”.
A veces nos plantamos en los “lugares” equivocados: en nuestros caprichos, broncas, rencores, heridas del pasado que no queremos dejar. O permanecemos en la misma rutina sin animarnos a emprender nuevos proyectos.
Jesús nos muestra el lugar correcto en el que tenemos que permanecer: Permanecer en Él, y sus Palabras permaneciendo en nosotros. Entonces, pido y me será dado. Pido y será hecho. Pero sólo si permanezco.
La vida espiritual no es para inconstantes, sino para quienes permanecen, aunque un huracán se les venga encima.


4.     NOS ORIENTA EN LAS DECISIONES DE LA VIDA (Sal.119:105).

Dios no es un padre sobreprotector. Él no nos va a decir qué ropa comprarnos o cómo mejorar nuestras casas o qué vehículo adquirir. Pero hay decisiones tan importantes, tan trascendentes, qué sí o sí necesitamos su dirección. Decisiones familiares, decisiones económicas, decisiones espirituales, decisiones en las relaciones, etc., en las que necesitamos ir a la Palabra de Dios para aprender y no equivocarnos..
¿Lo consultas o actúas por impulsos o pura lógica?.

5.     NOS GARANTIZA UNA VIDA EXITOSA (Josué 1:8).

¿Qué es el éxito?
Para algunos el éxito es tener dinero, para otros es tener poder, otros dirán que es tener influencia y reconocimiento, o vivir del placer.
Conocemos a muchos famosos que tienen todo este “éxito” y viven envueltos en problemas, peleas, rupturas sentimentales, problemas con los hijos, depresiones, suicidios, como si no tuvieran nada. Algo les falta para ser verdaderamente exitosos.
¿Qué es el éxito?
Es estar en el propósito de Dios. Estar donde Dios quiere que este, siendo lo que Él quiere que sea y haciendo lo que él quiere que haga.
Si quiero ser exitoso tengo que ponerme a trabajar, empezando por mi vida espiritual: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley”.
Mantente en obediencia a Dios y estarás bajo bendición en todo lo que emprendas.

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